TITULARES:
“La gestión de crisis tiende a constituirse en sí misma como un área de conocimiento estratégico de la empresa”
“Un situación de crisis requiere tiempo, capacidades y conocimientos más allá de los disponibles en la empresa a razón de la extraordinariedad de dichas causas y efectos”
“El Interim Management ofrece solución completa a las situaciones de crisis en todo su espectro y casuística combinatoria posible”
“El Interim Management contribuye a que la gestión de crisis se consolide con base sólida como área de conocimiento estratégico de la empresa, incrementando el know-how, su competitividad y su valor en el mercado”
La gestión de crisis como área de conocimiento estratégico de la empresa
Las empresas se enfrentan extraordinariamente, cada vez con más frecuencia en este mundo exponencialmente acelerado, a situaciones que desde el entorno económico y social hemos asimilado al concepto de crisis.
Acelerado por las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial, el mercado globalizado y los cambios geopolíticos, los frecuentes cambios normativos y reglamentarios, la conciencia del cambio climático y de la responsabilidad social corporativa, entre otros factores.
En esos términos, podríamos entender como crisis empresarial toda situación que impacta de manera relevante y negativa, tanto en el hecho como en el riesgo de suceder, al control de la actividad ordinaria, la competitividad, la rentabilidad, la viabilidad, el cumplimiento normativo, la reputación de la marca o incluso a la continuidad de la empresa.
Ante la gravedad de los aspectos sobre los que influye, desde la gestión afrontamos reuniones contingentes, gabinetes de urgencia, e incluso si la importancia es de mayor calado, constituimos al efecto comités de crisis.
En todas las ocasiones, en mayor o menor medida, teniendo que desviar recursos de personal y tiempo para atenderlos, opcionalmente destinar nuevos medios, desarrollando ad hoc procedimientos para ello, oficiales y oficiosos, con las molestias obvias sobre la organización normal y diaria.
Y si las situaciones ocurren desgraciadamente con mayor periodicidad, normalizándolas en su afrontamiento, es por ello por lo que la gestión de crisis tiende se constituirse en sí misma como un área de conocimiento necesario y estratégico de la empresa, como parte de su know-how desde la gestión y dirección, aportando incluso un valor diferencial que puede ser apreciado por el mercado e inversores.
La incertidumbre es conocida y el riesgo controlable
Existe una expresión bien conocida que dice que «La realidad es tozuda», al igual que suelen serlo los problemas, en el sentido en que podemos afrontarlos, pero no controlarlos con comodidad y solvencia en sus causas y sus efectos.
Una situación de crisis requiere tiempo, capacidades y conocimientos más allá de los disponibles en la empresa a razón de la extraordinariedad de dichas causas y efectos. Incluso en ese caso, por muy bien conocido y procedimentado que tengamos el proceso de gestión de crisis, es posible que no nos quede otra alternativa que descolgar el teléfono y decir aquello de «Houston, tenemos un problema«
La incertidumbre es conocida, en el sentido en que la situación de conflicto puede ocurrir y ocurrirá con seguridad durante el tiempo de vida de la empresa, varias veces y con diferente intensidad e impacto, aunque lo que no sabemos es ni cuándo ni cuánto.
Y por otro lado el riesgo es controlable, porque en la conciencia de su existencia, con una simple previsión y planificación la solución deviene rápida y potente en su efecto. Esto es, se traduce en una condición » if-else» en base a la formulación de una sencilla pregunta: ¿Tengo en la empresa la capacidad y conocimiento necesarios como para afrontar esta situación extraordinaria?
Si los tengo, entonces pongo en marcha mi proceso conocido y probado.
Si no los tengo, entonces compruebo que dispongo de ese número de teléfono de emergencia del control de tierra (Ground Control).
Reestructuración vs caos
El Interim Manager está especialmente cualificado para ello, para poner orden al desorden. Se encuentra al otro lado de ese teléfono de emergencia.
En base a la capacidad de adaptación del manager a las formas de trabajo en la empresa, a su experiencia en la gestión de recursos, medios y personas, y a su habilidad directiva perfilada durante muchos años de dedicación y en situaciones idénticas y similares, le corresponde natural e inequívocamente esa posición clave en la empresa ante una crisis extraordinaria y sobrevenida.
En la aportación de las capacidades y conocimientos específicos, además de suplementar el tiempo indisponible de los recursos en la empresa.
En el conocimiento situacional, en la eficiencia de la acción ejecutiva contingente, en el apoyo asesor a la estructura, en la mejora de los procesos y procedimientos internos de gestión de crisis de la empresa, en definitiva desde la acción ejecutiva directa de la solución.
Viabilidad, competitividad y valor
La crisis toma sentido como el gato cuántico del físico austriaco Schrödinger, que se encuentra vivo y muerto a la vez, existe y no existe. Es decir, aunque podría discernirse con la cuantificación de sus cifras, siempre contiene un aspecto subjetivo que le imprime opinable tonalidad, entre ligera y grave, entre estructural y coyuntural, urgente o importante, de operación o existencial, según los ojos con que la veamos y el momento.
El famoso álbum de Supertramp de los años 70 lo dice todo, Crisis? What crisis?
Pero a nivel macro no existe duda, el Interim Management ofrece solución completa a toda la casuística combinatoria posible, objetiva y subjetiva, en todo su amplio espectro adaptándose a la circunstancia, desde casos graves como el reflotamiento de una filial a casos menos extremos como la restructuración interna de un área productiva que afecta a la competitividad de la empresa en el mercado.
Y más allá de su acción ejecutiva primordial, el Interim Management contribuye a que la gestión de crisis se consolide con base sólida como área de conocimiento estratégico de la empresa, incrementando el know-how, su competitividad y su valor en el mercado.