Consultoría vs. interim management: ¿Necesitas un médico para un diagnóstico o un cirujano?

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Imagine que acude al médico con un dolor agudo. Tras varias pruebas, el especialista sanitario le entrega un informe detallado y le dice que tiene apendicitis y la solución es extirpar el apéndice. A continuación, le entrega un manual paso a paso sobre cómo puede usted realizar la incisión al mismo tiempo que le desea suerte.

Suena absurdo en la medicina, pero es una situación sorprendentemente común en el mundo empresarial. A menudo, las compañías se encuentran ante situaciones nuevas, especialmente delicadas y no saben a quién acudir. Es en este punto donde surge la confusión: ¿contratar a una consultora o incorporar a un interim manager? La respuesta depende de una pregunta fundamental: ¿necesita su organización saber qué pasa o necesita arreglar lo que pasa?

La consultoría, un diagnóstico preciso

Las firmas de consultoría tradicional son excelentes “médicos” —continuando con el paralelismo sanitario—. Aportan metodologías rigurosas, análisis de datos profundos y una visión externa y objetiva. Su propósito principal es, en esencia, el análisis y la recomendación estratégica.

Es ideal recurrir a sus servicios cuando la empresa se enfrenta a un problema complejo pero en ocasiones, desconoce la causa, o bien necesita realizar estudios de mercado, evaluaciones comparativas y diseño de estrategias. También son la opción adecuada cuando se necesita un plan de actuación, una hoja de ruta a largo plazo o la validación teórica de un nuevo modelo de negocio.

El resultado de este proceso suele ser un informe brillante que incluye un diagnóstico preciso y un plan de acción detallado. Muy valioso sin duda. Sin embargo, la implicación de una consultora suele terminar justo cuando empieza la fase más difícil para cualquier comité de dirección: la ejecución.

El interim management: El cirujano dentro del quirófano

Un servicio de interim management, en cambio, es involucrarse en la ejecución directamente. A través de un profesional, con mucha seniority y experiencia, se incorpora a la empresa de forma temporal con una misión muy clara y definida a buril una necesidad y conseguir unos resultados.

Contar con esta figura resulta vital en diversas situaciones operativas:

  • Cuando ya se sabe cuál es el problema (o ya se cuenta con el informe de consultoría) pero se necesita reforzar el talento interno, el tiempo es corto o no se dispone de las capacidades necesarias.
  • En situaciones de crisis, reestructuraciones y procesos complejos de fusión o adquisición (M&A).
  • Para lanzar una nueva línea de negocio o profesionalizar un departamento específico en un tiempo récord, ya sea en áreas de operaciones, finanzas, tecnología o recursos humanos.

A diferencia de la consultoría, los deberes aquí son los resultados medibles y la transferencia de conocimiento. El interim manager no solo diseña la estrategia de ejecución si es necesario, sino que desciende a la operativa diaria, lidera a los equipos, toma decisiones ejecutivas y asume la responsabilidad directa del impacto. En definitiva, se “remanga” y opera.

Doble perspectiva operativa

Últimamente, en EPUNTO Interim Management, nuestra experiencia nos permite hablar con absoluta franqueza sobre esta dicotomía. A lo largo de estos años recientes, hemos visto excelentes informes de consultoría pero que cuestan llevarse a la práctica porque las direcciones generales no tenían la capacidad operativa ni el tiempo material para ejecutarlos.

Ambos servicios no son excluyentes, sino complementarios. En numerosas ocasiones, la propia consultoría detecta la necesidad de un “cirujano” para implementar sus planes de viabilidad o expansión. Sin embargo, la gran ventaja del interim management radica en que un directivo verdaderamente experimentado puede, en la mayoría de los escenarios, realizar un diagnóstico rápido y pasar a la acción de forma casi inmediata. Esto acorta drásticamente los tiempos de respuesta y maximiza el retorno de la inversión para su compañía.

Cuestión de tracción y resultados

Antes de firmar el próximo gran contrato para resolver un reto crítico en una empresa, es prioritario evaluar con honestidad la verdadera necesidad operativa. Si se necesita entender el entorno competitivo y definir el “qué”, entonces se debe buscar un buen diagnóstico. Pero si lo que su compañía requiere de manera urgente es tracción, liderazgo ágil, gestión del cambio real y resultados tangibles —es decir, el “cómo” y el “cuándo”—, entonces no busque un analista; contrate a un cirujano.

Desde Epunto Interim Management le invitamos a reflexionar sobre la posición de su organización frente a los retos que se tiene por delante: ¿se encuentran atascados en la fase de diagnóstico o están listos para entrar en la fase de ejecución?

Rellena el siguiente formulario con tus datos y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.

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